La comida y la bebida: algo más que pan y cerveza

Algo para todos los gustos

Cuando pensamos en Francia quizá se nos ocurra el vino, en Italia, la pasta y en Japón, el sushi, pero ¿qué se nos ocurre con respecto a la cocina alemana? ¿Codillo con chucrut? ¿Salchichas blancas? ¿Spätzle? Pues, sí y no.

Sí, en el sentido de que efectivamente la cocina alemana puede ser tan consistente como un buen codillo ahumado. Y no, porque si lo pensamos bien, la “cocina alemana” no existe realmente: es algo que se va transformando de forma constante debido a la variadísima composición de la población. Además cambia de región a región, con lo que podríamos decir que es tan diversa como la oferta de tipos de pan y de cerveza que existe en Alemania.

En Alemania se le da mucha importancia a comer buen pan. Es por ello que existen aproximadamente 300 tipos de pan diferentes, más que en cualquier otro lugar del mundo. La causa, por cierto, tiene una motivación histórica. Se debe a que en siglos pasados, el actual territorio alemán estuvo fragmentado en múltiples estados feudales. En estos ducados y ciudades independientes, cada panadero horneaba el pan a su manera. El hecho de que en Alemania haya más de 1.300 fábricas de cerveza que entre todas producen más de 7.500 diferentes cervezas también es algo en lo que no nos gana ningún otro país. Pero que no haya malentendidos: los campeones mundiales en el consumo de cerveza no son los alemanes. A cambio, también saben de vinos: en Alemania se producen aproximadamente 9,5 millones de hectólitros anuales de vino.

Cocina regional

Hay quien asegura que la cocina alemana tiene un carácter regional tan marcado porque la República Federal limita ni más ni menos que con nueve Estados vecinos y que ha recibido influencias culinarias de todos ellos. Seguramente haya algo de verdad en todo esto.

Así, por ejemplo, en el Sarre no se puede negar la influencia de la cocina francesa. Por ejemplo, en el caso de la receta del famoso plato transfronterizo stroganoff a la manera de Lyon, una combinación de salchichas francesas, pepinos, cebollas, champiñones y pimentón. A su vez, la gastronomía de Schleswig-Holstein y Hamburgo muestra algún parecido con la danesa: platos como el labskaus, la carne de vacuno —tanto fresca como adobada— aderezada con patatas, arenques, cebollas, lombarda y huevos fritos. En Baviera, frecuentemente encontramos en el menú el palatschinken, un postre típicamente austriaco. Se trata de unas hojuelas muy finas, elaboradas con huevo y rellenas de dulce.

La comida favorita de los alemanes

Si preguntamos a los alemanes por su comida favorita, veremos que la situación geográfica ha perdido su importancia. Hoy en día los platos estrella son los espaguetis a la boloñesa y la pizza.

Sin embargo, Alemania no comparte frontera con Italia, como tampoco lo hace con Turquía. Y sin embargo es precisamente de allí de donde proviene el aperitivo favorito de los alemanes: el kebab. O casi, porque se considera que el inventor del kebab —carne macerada y hecha a la parrilla, acompañada de verduras y servida en pan de pita— fue el turco Kadir Nurman. Lo curioso es que Nurman no creó su receta en su Estambul natal, sino en Berlín en el año 1972, donde había estado trabajando como montador de máquinas impresoras antes de que emprendiera su carrera empresarial con los kebabs.

Entre las estrellas y el puesto callejero: los restaurantes

Pues así es la cocina alemana: muy diversa. Siempre encontraremos algo que satisfaga todos los gustos. En cualquier caso, no faltan las ocasiones para comer de manera bien variada.

En Berlín sin ir más lejos, encontraremos a través de internet casi 190 restaurantes italianos, a los que habrá que añadir 64 restaurantes franceses, 36 indios, 30 españoles, 29 chinos, 26 griegos, 23 tailandeses, 10 mexicanos, 8 rusos y un sinfín más. Todo eso sin contar los cientos de puestos de comida, cafeterías y bares de cocina extranjera. En total existen en Alemania aproximadamente 125.000 restaurantes, bares y cafeterías; sin duda, hay para todos los gustos. Y también para los amantes de la alta cocina. De acuerdo con lo expuesto en la guía Michelin, la biblia de los gourmets, en el año 2015 había en Alemania un total de 282 restaurantes galardonados con una estrella. Es decir que la tendencia va al alza. Además de eso, después de Francia, Alemania es el país con el mayor número de restaurantes de tres estrellas de toda Europa.

Una alternativa sana: los alimentos ecológicos

Para comer bien no hace falta forzosamente acudir a un restaurante. También se puede hacer en casa, con alimentos buenos y sanos. Los alimentos ecológicos, los productos bio, se vuelven cada vez más populares en los supermercados alemanes.

Existen aproximadamente 71.977 artículos provistos con el sello bio, otorgado por el Estado según una rigurosa clasificación. Eso significa que los alimentos en cuestión no podrán haber sido tratados con productos fitosanitarios de origen químico ni estar genéticamente modificados. La carne deberá proceder de criaderos que empleen procedimientos de cría y engorde adecuados.

A propósito de la carne: ocasionalmente se ha dicho que el plato nacional alemán es la salchicha al curry. Eso quizá se deba a que cada año los alemanes consumen aproximadamente 800 millones de estas salchichas. En cualquier caso, en lo referente a la condimentación, es seguro que la famosa currywurst no es típicamente alemana. La salsa se fabrica a base de kétchup o concentrado de tomate, al que se le añada una mezcla de especias indias consistente en cilantro, pimienta y cúrcuma.

Información en la red

Goethe Institut – Meet the Germans

Las costumbres culinarias de los ciudadanos federales
(entre otros: alemán, inglés, holandés)

Bio-Siegel

El sello bio
(alemán, inglés, español, frances)