Sociedad: la Alemania plural

Apertura de miras y pluralidad en el día a día

¿Conoce usted a Erika Mustermann? Erika tiene 44,6 años de edad, mide 166 cm de estatura y pesa 67 kilos. Tiene una titulación de gestora empresarial y vive junto con su marido Bernd y su hijo Alexander en una vivienda de 90 metros cuadrados en Berlín. Erika y Bernd leen el periódico durante una media de 23 minutos al día, su comida favorita es el espagueti a la boloñesa. Sus periodos vacacionales los pasan en España, en la costa del Mar Báltico o en la Selva Negra.

Ya se habrá dado usted cuenta de que Erika, Bernd y Alexander son personajes ficticios, inventados por un especialista en estadística con la finalidad de describir al alemán medio. Este tipo de estadísticas le podrán proporcionar quizá una primera impresión. Pero evidentemente Alemania es mucho más que una colección de enunciados estadísticos. Es un país plural, abierto y de vocación social.

Muchos visitantes viven su experiencia en Alemania como la de un país abierto al mundo, culturalmente plural: en resúmen, una experiencia que merece la pena vivir. Y esto no solo durante eventos como la Copa Mundial de Fútbol de 2006. “El mundo entre amigos”, fue en aquel momento el lema oficial de la gran cita futbolística mundial. Seguro que algunos de los que fueron de visita en ese tiempo, quedaron sorprendidos de la alegría vital, la simpatía y la curiosidad mostrada por los habitantes del país más poblado de toda la Unión Europea. También pudieron darse cuenta de que para “los alemanes” no solo cuenta el éxito económico, sino también la familia, los amigos y simplemente poder disfrutar de su tiempo libre. Seguro que además pudieron observar que la mayor parte de la población, tanto los de más edad como los más jóvenes, se han preocupado de repensar y de debatir lo ocurrido durante los periodos ya pasados del régimen nacionalsocialista y de la división de Alemania hasta su reunificación en 1990. La consecuencia de esta superación del pasado ha traído consigo una cultura conmemorativa, así como el profundo arraigo de valores como la solidaridad y el respeto ante la diversidad.

Por ello no es de extrañar que desde hace ya bastante tiempo Alemania se haya transformado en un país de inmigración. Más de uno se podrá sorprender ante las cifras que detallan la pluralidad que conforma la realidad del país. Del total de 82,2 millones de personas que viven en Alemania 9,11 millones tienen un pasaporte extranjero, un número superior al de cualquier otro país de los 28 que componen la UE (de cualquier otro de los 28 paises que componen la UE). Si a ello le sumamos aquellos hombres y mujeres que ya han adquirido la nacionalidad alemana, pero que no han nacido en Alemania o cuyos padres vinieron como inmigrantes; podremos concluir que más de 17 millones de ciudadanas y ciudadanos de Alemania proviene de un entorno ligado a la inmigración. Eso significa que casi la quinta parte de los habitantes tiene orígenes extranjeros.

Las ciudades más variadas en este aspecto son Berlín y Fráncfort. De los 3,5 milliones habitantes de Berlín, aproximadamente 1 millón no son originarios de Alemania, sino de un total de 184 otros países. En Fráncfort, aproximadamente el 47 por ciento de las personas proviene de un entorno ligado a la inmigración. Una de cada siete empresas tiene raíces extranjeras.

La creciente pluralidad cultural supone por un lado un reto social y político para Alemania, pero por otro lado representa una oportunidad para conformar la convivencia en el corazón de Europa de forma activa y orientada hacia el futuro.

Fuerza de atracción y posibilidades de superación

¿Por qué tantas personas deciden venir a vivir a Alemania? Seguramente porque mucha gente se ha dado cuenta de que Alemania es un país que ofrece una multitud de posibilidades, oportunidades y ofertas de trabajo.

En una encuesta realizada en 2014 por el BBC World Service en 24 países, Alemania volvió a ser elegida como el país favorito a escala mundial de manera repetida. Como explicación a esto, el instituto de sondeo de opiniones Globescan del periódico británico The Daily Telegraph, declaró: “En el ámbito de los estilos de vida y teniendo en cuenta sus productos de alta calidad, Alemania posee una imagen de gran éxito (…)”.

En casi todas las grandes ciudades alemanas encontramos la misma variedad. Son puntos de encuentro entre personas con diferentes culturas, idiomas y religiones. Los inmigrantes han contribuido y contribuyen de manera decisiva a la imagen positiva de Alemania. Muchas personas provenientes de un entorno ligado a la inmigración han llegado lejos en Alemania: trabajan como personal docente, empresarias/os, especialistas en el ámbito de la ingeniería o la gestión empresarial, juristas o médicos. También como personal técnico o en la gastronomía. O puede ser que decidan hacer carrera en calidad de directores cinematográficos como Fatih Akin o de políticos como Cem Özdemir del partido de Los Verdes, ambos de origen turco. En el fútbol ya hace tiempo que la generación multicultural ha ocupado su espacio. Muchos de los jugadores de la selección nacional tienen orígenes polacos, suecos, turcos, bosnios, brasileños, ghaneses, nigerianos o tunecinos. Entre las futbolistas femeninas nos encontramos en la actualidad a Celia Sasic haciendo una carrera. Esta centrocampista de la selección nacional femenina de Alemania es hija de padre camerunés y madre francesa.

El hecho de que la sociedad alemana sea tan pluralista en muchos ámbitos, también tiene que ver con las buenas posibilidades de participación de las que disponen actualmente los inmigrantes. El alto grado de respeto y de puesta en práctica de los derechos al trato en igualdad y a la participación es fundamental en este aspecto. Estos derechos se expresan de forma específicamente dirigida a los diferentes grupos sociales, en el artículo 3.º de La Ley Fundamental de la República Federal de Alemania.

Bienestar y seguridad

En Alemania se vive y se trabaja bien. Pero también hay otros motivos por los que muchas nacionalidades se sienten a gusto aquí. Alemania goza de un gran número de logros sociales que las personas independientemente de su género, edad u origen valoran.

Entre ellos hay que mencionar la estabilidad política y económica, la existencia de una comunidad solidaria dotada de sistemas de seguridad social, la libertad de opinión o de profesar una religión, la asistencia médica de cobertura integral y con costes asumibles, la vigencia del principio de legalidad jurídica, el papel fundamental de las organizaciones no gubernamentales y de los sindicatos, así como la importancia otorgada a la cultura y la formación.

El marco general en el que se desarrolla todo es acorde a lo requerido y Alemania es uno de los países más pacíficos del mundo. Hace décadas que no se dan disturbios con motivos sociales o políticos.

En la lista de las diez “ciudades con mejores condiciones de vida de todo el mundo” realizada por la sociedad de asesoramiento Mercer, por ejemplo, encontramos mencionadas a Düsseldorf, Múnich y Fráncfort, es decir ni más ni menos que tres grandes urbes alemanas. Para establecer el ranking se tuvieron en cuenta los criterios de estabilidad política, criminalidad, condicionantes económicos, libertad individual y de prensa, asistencia sanitaria, sistema escolar, vivienda, contaminación ambiental y oferta de ocio.

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