Aprender alemán: ¿cómo es de difícil en realidad?

Aprender juntos alemán es divertido, dice Gisela Breuker. La profesora de alemán del Goethe-Institut de Bonn explica lo que pasa exactamente en un curso de idiomas y también nos revela consejos y trucos con los que puede consolidar sus conocimientos de alemán al mismo tiempo.

Entrevista a Gisela Breuker, profesora de alemán del Goethe-Institut de Bonn

¿Por qué los profesionales que se trasladan a Alemania deberían aprender alemán? ¿Qué tan importante es el idioma?
El idioma es la entrada a la cultura. Cuando uno no conoce una lengua, no puede sumergirse en la cultura. No se trata de hablar al comprar. Se tienen que expresar los sentimientos, comunicar, opinar con detalle.

¿Qué es lo primero que aprenden los principiantes como usted?
Se empieza con hablar. Entro en la habitación y digo “Buenos días”. Después me alegro cuando alguien contesta con “Buenos días”. Se sigue con “Buenos días, me llamo...” y “soy de...”. Tras dos horas de clase, los alumnos saben presentarse y decir cuál es su profesión. También saben responder: “¿Cómo está usted?” “Bien, gracias. ¿Y usted?”. Después también pueden dirigirse a otros.
Esto es un auténtico éxito: los alumnos se van a casa y saben que ya se pueden presentar y también responder cuando alguien se dirija a ellos. De no hablar a conseguir hablar: por eso el éxito del aprendizaje en los cursos de nivel A1 es tan grande. Yo siento un gran respeto por estos alumnos y alumnas porque tienen alto rendimiento.

¿Cuántos participantes tiene su curso?
En mi curso hay hasta 16 estudiantes de muchas nacionalidades. Practicamos el escuchar, hablar, leer, la gramática y la pronunciación en todos los cursos de todos los niveles. Los cursos duran cinco horas cada día, por lo que nos esforzamos en motivar continuamente a los alumnos. Dan vueltas por la clase, elaboran muchos contenidos propios, responden. Trabajan con tarjetas, cedés, un libro de clase. Nos esforzamos para que haya un continuo cambio de metodología. Así que a veces los alumnos y alumnas pierden la noción del tiempo porque nos dirigimos a ellos de maneras muy diferentes durante las cinco horas.
Además, salimos fuera del centro. Por ejemplo, acompaño a los estudiantes a un museo sobre historia alemana o les mando deberes de investigación, como por ejemplo el tema “pan”: para esto se recopila mucho vocabulario, después los alumnos visitan diferentes panaderías y hacen los deberes. Luego vuelven, cuentan su experiencia y escriben un pequeño texto. El conjunto da como resultado un paquete con el que los alumnos sienten que se llevan algo a casa: han aprendido algo sobre el pan, han aprendido palabras y saben que mañana podrán comprar su pan. Eso tiene algo de “alemán”.

¿Y a partir de cuándo pueden los alumnos arreglárselas solos en el día a día?
Después de un curso de cuatro semanas para principiantes de A1, puedo tomar un café con ellos y podemos hablar sobre temas de la vida cotidiana. En el nivel B2 ya se han aprobado siete u ocho cursos. Después se pueden hacer los exámenes de acceso a la universidad o empezar a trabajar.

¿Cuándo se debería empezar a aprender alemán?
Si se tiene la oportunidad, quizás ya se debería empezar con eso en el país de origen. Facilita mucho las cosas si al menos se conocen las letras. Aquellos que ya hablan un idioma extranjero tienen ventajas: ya han experimentado el shock de tener que aprender cada palabra. En el caso de los alumnos y alumnas de países asiáticos y árabes, muchas veces ya han hecho un curso previo en sus países. Eso ayuda.

¿Existen técnicas o trucos con los que se aprende alemán más rápidamente?
A esto le dedicamos mucho tiempo. Hay personas que dicen: “Enséñeme una imagen y yo entiendo lo que me quiere decir”. Otros dicen: “Tengo que escucharla”. Otros vuelven a decir: “Muéstreme la palabra”. Intentamos hacer uso de esto. Enseñamos técnicas de cómo aprender palabras, técnicas de cómo se practica en casa la pronunciación. Tenemos una mediateca y tenemos jóvenes que ayudan a los alumnos y alumnas a conocer la cultura alemana.
Nuestros cursos se llaman “Aprender alemán, conocer Alemania”. Nos esforzamos por introducir a los alumnos en la cultura alemana. Esto no solo tiene lugar en el aula. También les animamos a comprar un café en un puesto para experimentar por un momento la “verdadera” comunicación. A veces les mando cosas así de deberes. Al día siguiente me alegro cuando los alumnos me dicen: “Conseguí mi café”.

¿Qué más se puede hacer fuera de clase para aprender alemán?
Cuando las personas llevan más tiempo aquí, les digo a menudo que la comunicación en Alemania funciona mucho a través de las asociaciones. Si tienen una afición, saben tocar un poco un instrumento, es su puerta de acceso a esta red social. Muchos personas jóvenes también hacen deporte, se apuntan al gimnasio y quedan en encontrarse. Esa es la conversación de verdad y para eso no nos necesitan en lo absoluto.

¿Hay situaciones en las que hablar alemán sea un desafío particular?

A los alemanes les gusta mucho hablar inglés. Los alumnos siempre dicen que suelen recibir respuestas en inglés cuando intentan dirigirse a alguien en alemán de forma lenta y clara.

¿Qué diferencia hay entre aprender alemán en grupo o en clases individuales?
Muchas personas quieren estudiar aquí, quedarse y labrarse un futuro y, además, quieren aprender tanto como sea posible en un período de tiempo limitado. Para eso, lo mejor es un curso de alemán. Por otra parte, las clases individuales son caras.
Pero también hay personas que no tienen tiempo para estar en clase cinco horas cada día. A ellos les vienen mejor clases flexibles después del trabajo y si por ejemplo, estas las pagan sus jefes, es mucho mejor.

La persona

Gisela Breuker estudió Filología Inglesa y Didáctica de la Religión Católica. Después de su pasantía, dio clases como “assistant teacher” de alemán como lengua extranjera en un “High School” de Estados Unidos. En Chicago también tuvo contacto con el Goethe-Institut y decidió que a partir de entonces ya no volvería a enseñar alemán en colegios, sino en el Goethe-Institut.

Desde 1989 ha trabajado en diferentes centros del Goethe-Institut de Alemania y se ha dedicado tanto a la formación del profesorado como también a la enseñanza del idioma. Valora especialmente la oportunidad de aprender mucho sobre otras culturas y ver su propia cultura desde otros puntos de vista gracias a las clases de alemán.