Aprender alemán con éxito: experiencias de estudiantes de alemán

Ya sea en la carrera, en el trabajo o en el día a día: quien se traslade a Alemania, deberá hablar alemán. Estudiantes de alemán cuentan lo fácil que les ha resultado aprender el nuevo idioma y cómo se benefician de ello.

Entrevista a estudiantes de alemán del Goethe-Institut de Bonn

¿Qué le divierte de aprender alemán? ¿Qué es lo que más le gusta del idioma?

Miguel (México):
El alemán me parece muy interesante y útil, especialmente para nosotros, los abogados. En Sudamérica utilizamos mucha bibliografía jurídico-penal de Alemania. Se aplica parra casi todos los juristas.
Al principio tenía miedo de los controles que hacemos cada semana, pero ya no me supone ningún esfuerzo. Aprender alemán me resulta divertido. Mi mujer también está aprendiendo ahora. Mi hija va aquí al colegio y cuando yo no sabía nada de alemán, no la podía ayudar.
Laima (Lituania): El alemán suena muy diferente, por eso hay que practicar mucho. Sin embargo, hay muchas palabras bonitas. “Schmetterling” me gusta, por ejemplo. Además, me gusta aprender una nueva lengua: hablar, comprender, escuchar música alemana.
Marcela (Brasil): Hay que practicar mucho porque suena muy diferente del portugués. Aquí, en Renania, a menudo puedo decir “sch” en lugar de “s” porque la gente de aquí lo hace así como nosotros en Brasil.
Hoan (Vietnam): A mí el alemán me resulta fascinante. Es muy claro y lógico y me gusta aprender un nuevo idioma con el que poder establecer contacto con otras personas. Es una lengua muy bonita. Me gusta “Philosophie”; por ahora es mi palabra favorita. Durante mi primera semana de curso conocí a mucha gente interesada en la filosofía alemana.

¿Aún se acuerda de lo primero que aprendió en clase?

Laima: “Ich heiße…, ich komme aus…” y “Bitteschön” y “Dankeschön”.
Miguel: También “Ich möchte spazieren gehen”, y cuando estuve en Múnich, “Servus”. Sin embargo, aquí eso no se conoce. Ni “Grüß Gott” tampoco.

¿Cuánto tiempo pasó hasta que logró desenvolverse bien en alemán en el día a día?

Miguel: Yo creo que al terminar el curso de B1 se es independiente, es decir, tras superar tres niveles, si se empieza desde cero. ((Aquí encontrará una vista general de los niveles de los cursos: enlace.)
Marcela: Eso también se puede a partir del segundo nivel A2. Yo con eso podía hacer algo, pero no mucho todavía.
Laima: Después del primer curso A1 podía comprender cosas básicas, preguntas y respuestas y a personas cuando no hablaban cosas complicadas.
Miguel: Exacto, por ejemplo, en el restaurante o en el cine. Y a partir del B1 se puede leer el periódico.
Laima: Eso también lo puedes hacer a partir del A1. Así aprendes palabras nuevas.
Miguel: Después de tres cursos intensivos, se entiende el 90, 95, 98 por ciento. Hablar y comprender es lo más importante. Escribir es más bien lo último.

¿Cómo son de pacientes los alemanes cuando se habla con ellos y al hacerlo quizás se cometen errores?

Marcela: Ayudan o corrigen. Entienden que no hablemos muy bien alemán.
Hoan:
Los alemanes son muy pacientes con los extranjeros. Ven que sentimos respeto hacia Alemania y la cultura cuando hablamos en alemán. También ocurre que los alemanes quieren hablar inglés...
Marcela: ... ¡Sí! Entonces empiezan en inglés y yo digo: “No, a mí me gustaría hablar en alemán”.

¿Dónde es más importante el alemán? ¿Para qué se necesita?

Laima: En el día a día. Para comprar, en la peluquería, en la farmacia, en el médico. Se necesita en todas partes.
Miguel: Como padre uno necesita alemán a toda costa. Yo voy con mi hija al colegio, allí hablan todos solo alemán. Así que hablo alemán para ayudar a mi hija.
Marcela: Para solucionar los problemas de la vida cotidiana. Yo tenía que abrir una cuenta en un banco. Los empleados no hablaban muy bien inglés, por eso intenté comprenderlo todo en alemán. Otras veces, cuando tengo dudas de cómo funciona algo, por ejemplo, cuando quiero comprarme un billete en la estación de tren.

¿Puede acordarse de su primera sensación de éxito con el nuevo idioma?

Miguel: Yo tuve dificultades para dar de alta el teléfono e internet. Necesitaba conexión a internet, teléfono y televisión. Tardó unos dos meses, pero también lo conseguí.
Laima: Yo siempre tenía miedo cuando sonaba el teléfono. Temía que alguien me dijera algo y yo no lo entendiera... Pero ahora va bien. Lo principal es que yo pueda entender lo que alguien quiere de mí y que yo pueda hablar. Hace poco me habló una señora mayor en el autobús. Entendí todo lo que quería y le pude contestar.
Hoan: El momento en el que por primera vez pude hablar con un alemán en una situación cotidiana fue para mí estupendo.

¿Qué más hace fuera de clase para aprender alemán?

Miguel: La radio y la televisión ayudan a aprender el idioma. También la música. Además, leo libros infantiles escritos en alemán. Son una buena introducción al idioma.
Al mediodía como en la cafetería de la universidad, siempre solo al principio, para poder escuchar a la gente. Por desgracia, también hay muchos compañeros de España, pero intento escuchar y comprender a los alemanes aunque hablen muy rápido...
Marcela: Yo escucho a la gente en la estación de tren y me alegro cuando entiendo alguna palabra. Por lo demás, para mí, como periodista, lo más importante son las noticias. Quizás no lo entienda todo, pero están bien para leer y también para aprender nuevas palabras. Además, aunque pudiera hablar con la gente en español, por ejemplo, siempre lo intentamos en alemán.
Miguel: Yo vivo en un pueblo muy pequeño donde solo viven alemanes. Por eso hay que hablar alemán. Si no, no funciona y no se aprende la cultura alemana.
Laima: Yo empecé viendo la tele, escuchando la radio y leyendo textos fáciles. Eso funciona bien. Ahora puedo comprender mucho más y veo como voy mejorando cada vez más.
Hoan: Yo escucho la radio, me parece muy informativa e interesante. También hablo con la gente en la panadería o en el club de gimnasia. No puedo entenderlos a todos bien porque utilizan un lenguaje muy particular. Precisamente la gente mayor no suele hablar alemán estándar, pero eso se puede aprender.